Guía de prevención de riesgos laborales traducida al rumano para los trabajadores del campo

pizarra1.jpgEs una realidad. Cada vez son más los inmigrantes que trabajan en el campo de Castilla y León. Se emplean en sectores como el viñedo, la patata, las hortalizas y el cuidado del ganado. [...]

Así es la realidad del campo que conocen a la perfección las organizaciones agrarias. Conscientes de este hecho, Asaja ha editado por primera vez una guía de prevención de riesgos laborales traducida al rumano que va a empezar a distribuir entre esta población. Diseñada a conciencia «para hacerla atractiva entre los agricultores y ganaderos», se han propuesto advertir a los trabajadores de los peligros a los que se enfrentan. Se compone de 31 páginas en su versión castellana y otras tantas en su traducción al rumano. «Hicimos una encuesta entre los empresarios de la región y llegamos a la conclusión de que la mayoría de sus trabajadores eran rumanos y búlgaros, seguidos de los ecuatorianos», cuenta Nuria Ruiz, técnico de Asaja. Este fue el motivo por el que se plantearon modificar la guía que habían publicado en los dos últimos años con la colaboración de la Dirección de Trabajo de la Junta, y traducirla en esta ocasión a esa lengua. La intención es continuar y apostar por el búlgaro para la próxima edición.

(El Norte de Castilla)

La guía viene acompañada de un cd de audio e imágenes que ayudan a los profesionales agrarios que no tienen tanto tiempo para leerla. De hecho está concebida de una forma muy didáctica. Explica a través de dibujos el comportamiento correcto ante cualquier situación de riesgo.previsible para un profesional.

La utilización del tractor, las abonadoras, sembradoras o motocultores junto con el peligro de las caídas o el contacto con las líneas eléctricas, son a priori los principales riesgos a los que se enfrentan los trabajadores agrarios. Lo cuenta Miguel Ángel Fuente, que es uno de los técnicos de prevención que ha elaborado la guía. En este campo hay dos apartados: «por un lado los riesgos que tienen que ver con la seguridad y por otro con la higiene». En el primero entraría la utilización de la maquinaria y en el segundo el contacto con productos químicos utilizados para el tratamiento de plantas. Y junto a ello se trata también la ergonomía que explica cómo debe realizarse la correcta adaptación al trabajo para evitar sobreesfuerzos.

«No creo que por el hecho de ser inmigrante el riesgo sea mayor que el de cualquier otro trabajador del campo», explica Fuente, aunque el idioma sigue siendo todavía uno de los principales obstáculos. Todo esto es lo que aprenderán los agricultores y ganaderos rumanos de una manera sencilla. Pueden leerlo en su propio idioma, e incluso escucharlo. Podrán aplicarlo al menos durante un año que es el tiempo que en la mayoría de los casos pronostica el presidente de Asaja, Donaciano Dujo, que estos trabajadores. se quedarán en el campo.

14.386 rumanos

Las subdelegaciones de Gobierno ofrecen un cupo para solicitar inmigrantes que realicen tareas agrícolas. Los empresarios concurren y les contratan durante un periodo de tiempo, de tal forma que con este trámite consiguen regularizar su situación. De ahí que Dujo asegure que «la agricultura y la ganadería sirva como puente para legalizar su situación» puesto que, en la gran mayoría de los casos se ha demostrado que los trabajadores inmigrantes «terminan abandonando el campo y trasladándose hasta los entornos urbanos». Desde Asaja este hecho se ve también como un riesgo porque «anualmente tenemos que repetir la misma operación». pero esto no exhime su responsabilidad de querer seguir formando a los profesionales agrarios.

En Castilla y León hay 14.386 rumanos censados. Por provincias Burgos y Valladolid son las que más tienen, mientras que Palencia y Zamora las que menos.

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